Praga


abril 20, 2010 | Geografía

La situación de Praga en el centro de Éuropa ha sido como un imán permanente para los viajeros. A principios del siglo X era una bulliciosa ciudad desde la cual sus primeros gobernantes, los Premyslistas, dirigían sus numerosos feudos familiares. Con frecuencia sus vidas acabaron cruelmente: en 935, el príncipe Wenceslao fue asesinado por su hermano Boleslav; posteriormente fue canonizado y es venerado como santo patrón de Bohemia.
Durante la Edad Media, bajo el reinado de Carlos IV, Praga vivió una época de oro, en la que se convirtió en una ciudad magnífica, más grande que París o Londres y propició la construcción de la primera Universidad de Europa central, de la cual fue su primer rector Jan Hus, predicador reformista cuya ejecución en 1415 por supuesta herejía, provocó las guerras husitas, siendo derrotados estos en la batalla de Lipany en 1434.
Durante el siglo XVI, tras una sucesión de reyes débiles, tomaron el poder los Hasburgo, iniciando una dinastía que duraría casi cuatrocientos años. En 1618, poco después de la muerte de RodolfoII, uno de sus más ilustrados regentes, Praga se convirtió en el foco de la revuelta protestante que dio origen a la guerra de los Trinta Años, cuyas secuelas supusieron una grave decadencia de la que no volvería a recuperarse hasta el siglo XVIII. La mayoría de las más hermosas iglesias y palacios barrocos de Praga datan de esa época.
En el siglo XIX se produjo un resurgimiento del nacionalismo, durante el cual se construyeron el museo Nacional, el teatro Nacional y el Rudolfinum, pero la ciudad continuaba en poder de manos extranjeras; al fin, en 1918, se convirtió en capital de una república independiente. Durante la II Guerra Mundial fue ocupada por el por el ejército alemán y a continuación vivió cuatro décadas de comunismo. Tras la Revolución de Terciopelo, en 1989, Praga se encuentra hoy en el umbral de una nueva era.


El Reloj Astronómico de Praga está junto el Ayuntamiento antiguo de la Plaza Vieja y fue construido en el año 1410 por el relojero Nicolás de Kadan. Generaciones de relojeros se han encargado a lo largo de los años del correcto funcionamiento de este impresionante reloj medieval.


Puente de Carlos. Pintado por Oskar Kokoschka


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Comments (2)

 

  1. Andrés dice:

    Es una ciudad muy bonita, me encantaría visitarla.

  2. Caminando... dice:

    Me apunto contigo, Andrés, cuando quieras nos lo planteamos y vamos a verla: Carlos, Jenny, Polo, tú y yo

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