
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme “¿Qué tal?” y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.
Tags: Literatura.






febrero 15th, 2009 at 1:48
Me encantan los gatos negros…
febrero 15th, 2009 at 2:11
Que genial es Benedetti, una poesia llena de cotidianidad!
febrero 15th, 2009 at 6:04
Se parece a mi Yaki, que en paz descanse. Sí que es una lástima perder a los seres queridos…
febrero 20th, 2009 at 9:54
son muy atractivos,… con ese brillo en su peo negro, Sara, a mi tambien me gustan , aunque hay supersticiosos que piensan lo contrario.
febrero 20th, 2009 at 9:55
Benedetti, maravillosos siempre,Gabi
febrero 20th, 2009 at 9:55
¿Tenías un gato, Andrés?